El alto costo de la vivienda formal y la falta de acceso a financiación impiden que millones de familias en Europa, América Latina y Norteamérica puedan acceder a una vivienda digna.
En España, los jóvenes tardan 10+ años en independizarse y destinarían el 60% de su salario a una hipoteca. En Europa, el 40% de menores de 35 años no puede acceder a vivienda propia. En América Latina, 110 millones viven en asentamientos informales (favelas, villas miseria, barriadas). Esta crisis global no solo frena proyectos de vida, sino que perpetúa desigualdades estructurales.
¿Y si existiera otra forma?
Frente a este problema global, comunidades en todo el mundo están explorando nuevas formas de organizarse para construir su propia vivienda: autoconstrucción organizada con tecnología avanzada, cooperación y modelos económicos colaborativos.